
BCN Film Fest 2024: Descansa en paz
Algunas películas de terror buscan impactar con sobresaltos y efectos especiales espectaculares. Otras, en cambio, se infiltran silenciosamente bajo la piel, envolviendo al espectador en una atmósfera densa e inquietante. Handling the Undead pertenece a esta segunda categoría: un filme que aborda el tema de los muertos vivientes desde un ángulo profundamente emocional y existencial, más cercano al drama que al horror convencional.
Desde su inicio, la película establece un ritmo pausado y contemplativo, que invita a la reflexión más que al sobresalto. Su enfoque no está en el susto fácil, sino en el peso del duelo, la pérdida y la desconcertante posibilidad de que lo que está muerto pueda regresar. Aquí, el miedo no viene de criaturas hambrientas de carne, sino de la incapacidad de los vivos para dejar ir a quienes han perdido.
Las actuaciones son absolutamente contenidas, lo que refuerza el tono sobrio e introspectivo de la película. Los personajes no reaccionan con gritos y desesperación, sino con miradas cargadas de significado, silencios prolongados y una angustia que se siente genuina. Esta sutileza interpretativa hace que cada pequeña expresión y cada gesto sean cruciales para transmitir el dolor y la confusión de los protagonistas.
Visualmente, Handling the Undead es fría y minimalista, con una fotografía que resalta la melancolía y el aislamiento de sus personajes. La dirección apuesta por planos largos y un montaje pausado, reforzando la sensación de que el tiempo se ha detenido en un limbo entre la vida y la muerte.
En definitiva, es una película que no busca agradar a todos. Su ritmo puede resultar desafiante para quienes esperan un terror más convencional, pero para aquellos dispuestos a sumergirse en su propuesta, ofrece una experiencia conmovedora, inquietante y llena de belleza trágica. Un filme que deja huella, no por lo que muestra, sino por lo que sugiere.